Manuel Quintin Lame Chantre el hombre que no se le humilló a la justicia (1883-1967)

“aquí duerme el cacique indio
Manuel Quintin Lame, chantre;
que no se dejó humillar de ninguna
de las autoridades departamentales,
ordinarias, municipales, ni de los ricos,
acaparadores, archimillonarios, oligarcas,
aristócratas , que le ofrecieron pagarle
sumas de dinero para que abandonara el
pleito del resguardo nacional de la
tribu de indígenas de ortega”[1]

Así dice el epitafio de la tumba Quintin Lame, acordado por el Cabildo Indígena de Ortega (Tolima), dirigentes insobornables de los indígenas del Cauca, Valle, Nariño, Huila y Tolima. Para los terratenientes y para las autoridades locales en cambio Quintin Lame fue “un indio ignorante como los demás”, según un terrateniente de Ortega, el “promotor de una sedición encaminada a esconder una guerra de razas.” (Secretario de Gobierno Del Cauca, En 1916.)[2]

Quintin Lame nació en el Cauca, el 31 de octubre de 1883 en el seno de una gran familia indígena de los Paeces[3] que eran herederos de una identidad histórico cultural ancestral ligada a la resistencia contra el invasor extranjero que reivindicó la lucha por la tierra mediante la legalidad jurídica de los Cabildos Indígenas heredados de la Colonia.

Su liderazgo indígena se origina en el departamento del Cauca a partir de 1910 y se prolonga hasta su muerte en Ortega, Tolima en 1967.

La campaña y movilización indígena en el Cauca se orientó sobre los siguientes principios:

“defensa de las parcialidades y oposición militante a las leyes de división y repartición de las mismas.

∙ Consolidación del Cabildo Indígena como centro de la autoridad y base de organización.

∙ Recuperación de tierras perdidas a manos de los terratenientes y desconocimiento de todos los títulos que no se basen en Cédulas reales.

∙ Liberación de los terrazgueros, mediante la negación a pagar terraje o cualquier otro tributo personal; y

∙ Afirmación de los valores culturales indígenas y rechazo de la discriminación racial y cultural a que son sometidos los indios colombianos”.

(Cit. en Introducción a su defensa de mi raza p. XVIII).

En 1901, durante la guerra civil de los Mil Días, Quintin Lame es forzado a enrolarse en las filas del ejército nacional. Al lado del general Carlos Albán, es llevado a Panamá; de él recibe lecciones de lectura, escritura e historia y una enseñanza que determinaría su posterior lucha por la tierra: la idea de que las leyes eran el fundamento de la justicia. Con base en este principio jurídico – formal, Quintin Lame optó por un culto permanente por la lucha legal, junto con una concepción profundamente religiosa del mundo y de la sociedad. No obstante, a pesar de haberse formado en esta ideología, Quintin Lame, presionado por las comunidades indígenas, se ve obligado a recurrir a los levantamientos armados en defensa de las tierras comunitarias.

En los años 20 del siglo pasado, la agitación campesina, involucra los reclamos y reivindicaciones indígenas; pero las movilizaciones, su intensidad y continuidad asumen expresiones regionales diferenciadas que responden al tipo de relaciones de producción prevalecientes en cada escenario regional y de factores culturales y etnográficos, tal como se aprecian en zonas de poblamiento indígena (Cauca, Huila, Tolima), con predominio de diversos tipos o formas de economías como: a) Colectivismo indígena o comunidades que trabajan el suelo en común; b) formas pre capitalistas: (concertaje), Terraje, arrendamiento con préstamos personales, estructuras semifeudal (gran hacienda) ligada al capital extranjero; c) Productor independiente que explota su pedazo de tierras con apoyo familiar; d) Explotaciones capitalistas, generalmente extranjeras, o enclaves petroleros, mineros caucheros, bananeros.

En este contexto, diversas organizaciones indígenas de (Cauca, Tolima, Huila) logran articular su tradicional lucha por la tierra a la lucha de los trabajadores campesinos y se unifican en torno al liderazgo de Quintin Lame.

Quintin Lame desarrollo su campaña de reconquista de los Resguardos de Ortega y Chaparral en 1922; según su testimonio “antes de 1939 había sido encontrado 108 veces en el Tolima” (Q. Lame, las luchas del indio que bajo de la montaña, 1973. p.p. 51-61).

En 1914 con apoyo de 200 indígenas, se tomó pacíficamente la población de Paniquilá, en el Cauca, luego viajó a Bogotá y Quito en busca de documentos coloniales sobre los resguardos de la región. En Bogotá. Obtuvo permiso del Ministerio de Relaciones para investigar en el Archivo Nacional las Cédulas Reales de los Resguardos del Cauca. Para la época, organizó un levantamiento de los indígenas de Tierradentro, y en 1916 ocupo la población de Inzá (Cauca) con apoyo de centenares de indígenas armados; su consigna fue: “solo los indios somos los verdaderos dueños de esta tierra de Colombia, porque toda América es baldía”, (Castrillón Arboleda, Diego, El indio Quintin Lame, 1973, p-90).

Las comunidades indígenas de Cauca, Tolima e Huila, lograron a comienzos de la década del 20 del siglo pasado, articular su lucha ancestral contra el poder terrateniente que se consolido en el país con la Regeneración, el proyecto político – económico de Miguel Antonio Caro y Rafael Núñez, y se unifican en entorno al liderazgo de Quintin Lame, nombrado jefe supremo de todas las tribus indígenas del país que contó con el apoyo del dirigente Gonzalo Sánchez, y de Eutiquio Timoté, “promotores del supremo Consejo de Indias, que agrupaba resguardos de Natagaíma, Coyaíma, Yelu, Yaquara, Coguán y delegaciones del Huila y Cauca”[4]

José Gonzalo Sánchez se adscribió, posteriormente, al Socialismo Revolucionario y fue, más adelante, el primer Secretario del Partido Comunista. Quintin Lame no se atrevió a dar este paso, dada su formación legalista que tenía como base las leyes de indias. Precisamente, Gonzalo Sánchez fue el primer dirigente indígena que reconoció la necesidad de articular las luchas indígenas y campesinas con las naciente clase obrera, que, además, es simultaneas con la organización y luchas campesinas del Sinú que encabezo Vicente Adamo con el Baluarte rojo de Lomagrande.

A Quintin Lame termina por convencerlo la realidad económico – político de este país desigual. Las continuas amenazas legales impuestas por la hegemonía conservadora de extinguir las parcialidades, los resguardos y la práctica de descontar terraje, en beneficios de los latifundistas y hacendatarios, le hicieron reconsiderar su lucha; se preguntaba:

¿cómo es posible, que habiendo vivido sus antepasados desde siempre en el Borbollón no fueran los poseedores del terreno que ocupaban, y un señor blanco, por el hecho de presentarse con un papel firmado, reclamaba todo y exigía a los indios descartar terraje?”.

Por iniciativa de José Gonzalo Sánchez, Quintin Lame se propuso investigar en el Archivo Nacional de Bogotá las Cédulas Reales de los Resguardos del Cauca y otros territorios. Se da cuenta de que los territorios ocupados por su familia y otras comunidades del Cauca, efectivamente tenían títulos correctos, razón por la cual demando sus reivindicaciones. Seguidamente, emprende su campaña de agitación, declara que todo Tierradentro es de los indígenas y prepara un levantamiento de varias comunidades para comienzo de 1915. El 22 de enero de este año es capturado en el distrito de Páez, lo cual provoca una revuelta general de las comunidades indígenas; dura detenido nueve meses en Popayán. Al ser puesto en libertad, con más determinación que nunca, Quintin Lame decide luchar por la defensa de su raza y su tierra, supera la etapa de la lucha por el “no pago del terraje” y buscará otras perspectivas reivindicativas. En 1916, es nuevamente detenido y a finales del mismo año lanza la consigna: “la reconquista completa de Tierradentro y la expulsión de los blancos”, es decir de usurpadores de tierras comunales indígenas, fueran indios, mestizos o blancos.

Su concepción ideológico-religiosa de Quintin Lame se plantea en las siguientes afirmaciones de: “Si los indios habían sido despojados de sus tierras por los blancos sin permiso de Dios sus títulos nada valían y toda Colombia era un baldío”.

No obstante los continuos encarcelamientos, Quintin Lame estuvo hasta el final de sus vidas apegado a la vía legal. Al lado de Ignacio Torres Giraldo, Raúl Eduardo Malucha, María Cano, Quintin Lame conformó la vanguardia del movimiento social del momento que lideraban el Partido
Socialista Revolucionario, PRS y la Confederación Obrera Nacional.

Ante esta situación de lucha legal, grande sectores indígenas se retiraron del movimiento de Quintin, por considerar que su campaña, basada en la ley 89 de 1890, no ofrecía resultados favorables. Con el Frente Nacional (1968), pacto que consolidó la alianza estratégica, política y económica de las élites liberales y conservadoras, la condición miserable de las colectividades indígenas tocó fondo; al parecer Quitin Lame se adscribe al partido conservador. Atrás quedaron más de 60 años de lucha, antes de 1939 Quintin Lame estuvo en la cárcel 108 veces y, después de estas fechas otro tanto para sumar más de 200 detenciones arbitrarias en cárceles de Popayán, Silvia, Pasto, Neiva, Ortega, El guamo, Ibagué y Bogotá.

En sus últimos años de vida, Quintin Lame, derrotado en su programa de recuperar la tierra para el indio, seguía convencido de su lucha legal, no obstante que la realidad lo impulsaba a medidas desesperadas que le condujeron a ser represaliado. Quintin Lame seguía presentándose como pensador y poeta, guerrillero por fuerza de las circunstancias. Su primer acto de rebeldía fue contra la ignorancia. Cuenta, a propósito, que cuando le pedí a mi señor Mariano Lame me mandara a la escuela, me pregunto dos veces “¿Quiere escuela?”, “¿Quiere escuela?”. Yo le contesté: “si señor” entonces me entrego un machete, una hacha, una hoz, una pala, un qüinche y una barra, diciéndome: “Esta es la verdadera escuela del indio y se va con sus hermanos a cortar trigo y derribar montaña”

“Por un momento se penetró mi corazón de tristeza; pero llego la alegría unida con el pensamiento de que debía luchar contra la orden de mi padre

(Quintin Lame, en defensa de mi raza. P.88).

Además, Quintin se preguntaba: “¿Por qué era indio?¿Quién lo ordeno?, ¿Qué ley lo reguló?”.

Para responder a esto, Quintin termino de escribir el 29 de diciembre de 1939, el libro Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas Colombianas, y, texto programático que, con sintaxis vocabulario adecuado al momento y las circunstancias culturales y sociales, reitera los objetivos de las causas indígenas y sus estrategias contra la expropiación permanente de las tierras ancestrales y la condición humillante de semiesclavitud. A partir de 1910 la presión contra los resguardos se acentuó en el Cauca a finales del siglo XIX, por parte de la aristocracia tradicional, representado en este caso por Ignacio Muños dueño de la hacienda San Isidro y patrón de Quintin Lame y de sus padres. Como hecho curioso Ignacio Muños era suegro de Guillermo Valencia, poeta y candidato a la presidencia de la república en 1918, y según el mismo Quintin Lame “Su enemigo más acérrimo entre los aristócratas de Popayán”, tal vez porque la rebeldía indígena afectaba directamente los interés de su suegros…” “o quizá simplemente por instinto de clase, Valencia llama a Quintin “asno montes” y lo perseguido tenazmente al punto que cuando Quintin fue capturado en 1918 y traído a Popayán y amarrado a la cola de una mula al entrar a la calle de El Humilladero, Valencia se acercó para insultarlo y recibió del indígena sedicioso esta respuesta: “Maestro, usted debería ser más caballero”. Otra vez que Quintin Lame estuvo en el calabozo Valencia fue hasta allí expresamente para darle “dos trompadas”. Más adelante como miembro de la cámara de Representantes, Valencia solicitó el destierro de Quintin de Colombia.

Si se observó bien este anecdotario. Quintin no estaba predestinado para llevar la vida apacible de sus mayores, resignados, muchos, a su suerte; descalabro tras descalabro, Quintin asume el empeño de su decisión ante el padre: Luchar contra.

En 1910, es elegido según su propio testimonio, “Jefe representante y defensor general de los cabildos indígenas de Pitayó, Jambaló, Toríbío, Purace, Poblazón, Cajibío, Pandiguando y algunos otros. Entre 1947 y 1948, como Defensor General Quintin desarrollo una gran agitación y movilización general de los indígenas del Cauca que luego extiende al Huila y Tolima, donde se establece. En Natagaima (Tolima), José Gonzalo Sánchez que había sido secretario de Quitin Lame en el Cauca, Funda y preside el Supremo Consejo de Indias, con Participación activa de delegaciones indígenas de todo el occidente del país.

Quintin Lame adhiere a este consejo que, según Sánchez, se organizó “con el exclusivo y justo fin de proteger, amparar y defender a todas sus partes, los derechos y propiedades territoriales de las tribus indígenas existentes en el territorio de la Nación”. Quintin Lame y José Gonzalo Sánchez, dos caudillos indígenas caucanos, trabajan juntos hasta fines de la década 1930, cuando debido a discrepancias estratégicas y políticas, Sánchez se separa de Lame para unirse al Partido Comunista en compañía y por influencia de Ignacio Torres Giraldo y María Cano, Lame por su parte seguirá el camino legalista y reivindicativo del movimiento indigenista. No obstante, Lame y Sánchez colaboran en asuntos puntuales en representación de las comunidades indígenas de Ortega y Chaparral.

Hasta 1930 los conservadores persiguieron Quintin de forma implacable; después los liberales lo hicieron sin tregua, tal como lo puso de manifiesto la masacre de Llanogrande. (Ortega) en 1931, caserío que el mismo Quintin había fundado años antes. En los años siguientes de 1931 a 1939, Quintin prosigue la reconstrucción de los resguardos de Ortega y Chaparral.

En 1946 se impone el régimen de Mario Ospina Pérez, quien inaugura la segunda hegemonía conservadora del siglo pasado. Las autoridades y los terratenientes imponen un régimen de terror oficial mediante la policía política conocida como POPOL y los paramilitares de la época llamados CHULAVITAS. Se impone la Violencia, o como decían los indígenas y campesinos, la guerra. Todos los derechos y mecanismos legales de los indígenas quedan suspendidos. En estas coyunturas históricas es cuando se revela claramente la gran debilidad del movimiento de Quintin Lame: La movilización indígena bastante amplia, no fue respaldada por una organización eficaz, capaz de hacer frente a la represión del régimen conservador. Así, las comunidades indígenas del suroccidente del país fueron desarticuladas y desalojadas de sus posesiones, obligados a desterrarse, destruyendo los cabildos que eran la base del movimiento. Quebrada la organización indígena, Quintin continúa una lucha desesperada, suplicante ante los poderes, por la ya agotada vía legal. En carta al ministro de agricultura de la época, el 2 de marzo de 1967 año de su muerte, Quintin Lame suplicaba así:: “agobiados (sic) por las necesidades del cuerpo, es decir por el hambre y la desnudez, nos dirigimos a Ud. distinguido doctor… pidiéndole que nos ampare, que nos dé garantías y que podamos penetrar a coger nuestros cultivos que están embargados por los ricos…” (Archivo del C.D.I.).

Para la segunda década del siglo pasado los conflictos en gran escala por la tierra están a la orden del día con formas de acción novedosas articuladas a la ofensiva del campesinado en diversas regiones del país, luchas determinadas por múltiples factores como la valorización de la tierra, los procesos de colonización ,los baldíos, la expansión del cultivo de café, la ampliación del mercado interno, la
integración del país al mercado mundial y los requerimientos de mano de obra para las nacientes manufacturas e industrias urbanas.

La articulación de las luchas campesinas, se canaliza primero, a través del Partido Socialista Revolucionario y sectores radicales del partido liberal, enfrentado a la hegemonía conservadora y la Unión de Izquierda Revolucionaria, UNIR (gaitanista) y el Partido Agrario Nacional PAN. En estas organizaciones se prolonga el legado de Manuel Quintin Lame.

Epílogo

Con sus logros y fracasos, Quintin Lame puso de presente la urgencia y la importancia histórica de las luchas indígenas hasta el presente.

Al escuchar la tierra en el timbre de otras voces Quintin Lame supo dibujarse como héroe cultural y político. La legitimidad y el respaldo con que se le re-conoce lo encontró en distintas regiones del país y en diferentes cosmovisiones y sectores de pueblos indígenas colombianos.

En la terrazguería Quintin supo descubrir brotes libertarios con los que develó la perversidad de los terratenientes que obligaban a los nativos a pagar con días y noches de trabajo no remunerado, el derecho a sembrar parcela en suelos de la propiedad finquera.

Las heridas de la hermana Licenia, muda violada y las del hermano Feliciano, mutilado, configuraron su gesto y talante justiciero. Enrolado en forma forzada al ejercito conservador en la frontera panameña, entabla dialogo y proyección vital con el líder indígena Victoriano Lorenzo.

Al iniciarse en 1914 un gran movimiento de indígenas Quintin entreteje las solidaridades con las que estudia cedulas reales de resguardos. Lecturas, apuntes, observaciones, hallazgos y relatos le permiten presentar al Congreso una propuesta legislativa que hizo posible anular enajenaciones de tierras de los pueblos originarios.

Quitin Lame, intuitiva y empíricamente toma el derecho occidental y le dio vuelta sobre sí mismo; su interpretación crítica contra la hegemonía de la letra de esas leyes, le sugirieron una recreación caligráfica del siglo XIX con trazos de pictogramas ancestrales; su firma autógrafa la termina en un firulete como ideograma nativo que estamparía en memoriales propios. Sus documentos los remitiría a las autoridades o a la justicia oficial para defender derechos indígenas sobre sus tierras.

La trashumancia que inicio en balsa por distintas fuentes y ríos Quintin la continúo por tierra hasta llegar al tren que lo conduciría a Bogotá a presentar sus reclamos ante funcionarios delegados, luego de una espera de cuatro siglos. En 1931 es de nuevo encarcelado en San José de Indias, luego de una masacre de 17 indígenas y 37 heridos; las autoridades no apresan en Ortega donde es sometido a torturas y puesto en calabozo; en años sucesivos sumara más de 200 detenciones permanentes, con guardias especiales.

Ante la violencia partidista que provoca el señalamiento y postración de algunas comunidades, Quintin responde con una labor en vía legal, en defensa de los derechos indígenas, hasta lograr en 1938, la proclamación de un decreto de restitución de tierras de los Resguardos de Ortega y Chaparral. En 1939 las autoridades municipales presionadas por hacendados niegan el reconocimiento de reintegración de resguardos y en su lugar, de forma perversa, se impone gravamen a tierras indígenas con impuesto catastral.

Quintin Lame logra dictarle en 1939 a Florentino Moreno Los pensamientos de indio que se educó en las selvas colombianas que se imprimiría con el título En defensa de mi raza en 1971, Aquí expresa su legado histórico cultural.

Bibliografía básica sobre Manuel Quintin Lame

Quintin Lame, Manuel. “Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas Colombianas”. “En defensa de mi raza”. Bogotá. Rosca de Investigación y Acción Social, 1971

Castrillón Arboleda, Diego. El indio Quintin Lame. Bogotá. Tercer Mundo Editores 1973

Arboleda, Gustavo. Diccionario biográfico y genealógico del antiguo departamento del Cauca, Bogotá, Biblioteca Horizontes,1970

Castrillón Arboleda, Diego de la Colonia al subdesarrollo Popayán. Editorial Universidad, 1970

Castrillón Arboleda, Diego, José Tombé, Bogotá, Editorial Kelly, 1942.

Gonzales, David. (sacerdote lazarista) Los Paeces. Cali. S.P.I

Otero, Jesús María, Etnología Caucana Popayán. Universidad del Cauca 1952

Qarilero Nieto Ricardo Territorio ignoto, los Paeces, Cali. Talleres Imprenta Márquez, 1955.

Friede, Juan. El indio en lucha por la tierra, Bogotá, Editorial Espiral, 1944.

Bonilla Víctor Daniel, Siervos de Dios y Amos de indios Bogotá, Ediciones Tercer Mundo, 1968.

Bejarano, Jesús Antonio. “Campesinado luchas agrarias e historia Social: notas para un balance historiográfico.

En Penencia Presentada al Simposio sobre el Mundo rural Colombiano: En evolución y actualidad. Medellín FAES, diciembre, 1981.

Gilhudés, Pierre, Las luchas agrarias en Colombia, Bogotá, Ed. La Carretas, 1974

González, Margarita.”Bosquejo histórico de las formas del trabajo indígena” En Margarita González. Ensayo de Historia Colombiana. Bogotá. Editorial la carreta 1977. P:P 9 – 66.

Literatura

Castrillón Arboleda, Diego, José Tombé, (novela basada en la vida de Quintin Lame) Bogotá. Editorial Kelly 1942.

 

[1]           Acta No. 72, Cabildo De Ortega, octubre 7 de 1967, Archivo del Comité de Defensa del Indio

[2]           Cit. Por Gonzalo Castillo Cárdenas. Introducción a “Manuel Quintin Lame: luchador e intelectual indígena del siglo xx“ en Defensa de mi raza, Bogotá, Ed. La Rosca 1971.P. XIII.

[3]           No es preciso el lugar y la fecha de nacimiento de Quintin Lame. sin embargo, “en la parroquia de Parace hay una partida de bautismo (libro No. 13 26 de octubre de 1880, y bautizado el 12 de diciembre del mismo año. P. 16) De un niño de nombre juan Quintin Lame. Nacido el mismo año. Sus padres son Mariano Lame y Dolores Chantre, los mismos de Manuel Quintin Lame. Es probable que se trate de la misma persona. “Nota en Gonzalo Castillo Cárdenas, Introducción a “en defensa de mi raza por Manuel Quintin Lame”, Bogotá, Rosca De Investigación y acción social. 1971. P. XIV.

[4]           Quintin Lame, Manuel Quintin, En defensa de mi raza Bogotá, Editextos Ltda, 1371.p.23

Publicado en Revista No. 13 - 14, Sociedad

Esta producción está amparada bajo los Derechos de Autor, toda producción completa o parcial puede ser reproducida citando el autor y la publicación.